¿Tienes alguna idea?
Te quiero en la mañana, para que
me devuelvas la luz de tu Ser.
De noche, para renacer a tu lado.
Cuando me haces un café, con tus ojos ladrones de
sueño
y ese aroma tuyo, tórrido, arraigado desde la raíz.
Te quiero cuando estoy contigo,
¿cómo no iba a hacerlo?, porque el tiempo se detiene.
Pero también cuando estamos lejos,
porque la distancia sempre lo hace volar hacia ti.
En las calles y en mis pensamientos, estás a mi lado.
Palma con palma, corazón con corazón, en un latido sincronizado.
¿Sabes cuantas veces te quiero?
¿Alguna vez te lo has preguntado?
Te quiero en un banco junto al río, acompañados de una
botella de vino,
y te quiero, al otro lado del Océano, libres de todo.
Porque sólo conociendo nuestra naturaleza,
somos verdaderamente libres.
Te quiero cuando te proteges, porque es cuando –
genuinamente – abres tu alma a la mía, y te siento en ese precipício.
Como cuando te dejas llevar, y aceptas recorrer el mismo camino, aunque sea con
los ojos cerrados.
¿y sabes?
Porque sin querer cambiar nada,
cambiaste todo.
Y por eso,
sólo te quiero dos veces:
Ahora y siempre.